Lo que caracteriza a las organizaciones es la interacción constante entre las personas, a través de las relaciones humanas, el desarrollo del proceso administrativo y el liderazgo para el logro de los objetivos previamente determinados.
La empresa, sin embargo, supone un sentido industrial, productivo o comercial, para la obtención de utilidades.
Las diferencias entre una organización y una empresa pueden ser pequeñas. Sin embargo, la que más destaca es que la empresa es una organización económica, con fines lucrativos. En cambio, una organización no tiene necesariamente un fin económico, por lo que un grupo de personas puede ser considerado una organización.
Una organización puede convertirse en una empresa cuando la misma se convierte en una persecución de fines económicos.
La empresa también tiene otros fines secundarios:
● Internos: prestar un servicio o vender un bien útil, crear o mantener una estabilidad en el empleo y ofrecer remuneraciones justas a los trabajadores.
● Externos: conseguir precios accesibles, que su producto sea útil y de calidad, ofrecer garantía, etc.